Amar a Mar, (en tiempos revueltos)

Fue en la seccion de contactos de un periodico de esos tras los que os parapetais en el metro, destacando como capullos de rosa en el ramo de los anuncios marchitos de las saunas transexuales y las masagistas finlandesas que dicen llamarse Jessica, que ponia:

Mar, 38. Divorciada. Busco conocer gente para charlar, reir, bailar y si me gustas, tambien eso. Sin compromisos. Abstenerse pesados.

Magnum, 44. Viudo. Se lo que estas pensando: "cuantas balas le quedan?".

Quedaron el domingo en un discopuf centrico a las ocho, temprano, para poder hablar, eso que llaman conocerse, detectar si el otro era sicopata u olia mal y/o daba asco.

-"Hola Magnum", dijo ella, mostrando una sonrisa genuina por la tonteria de tener que decir ese nombre en alto. Por el buji buji que siempre le producia salir de casa con ese ajustado top estampado en piel de leopardo marcando teta, obviando que tambien marcaba sus michelines desbordados por tres partos.

-"Hola...", dijo el, asustado.

Ella le habia elegido atraida por lo misterioso de su mensaje, harta tras varios meses de quedar con babosos inaguantables que solo querian follar pero carecian del valor suficiente para irse de putas. No te equivoques, a ella le gustaba follar como la que mas, no se le habia secado la higuera, pero tenia sobredosis de tanto inyectarse vida a pollazos y anhelaba mas llenar el agujero de su soledad con alguien que la volviera a hacer reir, que la regalara abrazos, que se interesara por saber lo que estaba pensando, que la hiciera olvidar su pasado.
El no podia creer su suerte, nunca le habia pasado algo asi, tan rapido, con una mujer que tenia toda la pinta de querer guerra, que le hablaba como si estuviera genuinamente interesada, como, aunque no se habia ido nunca de putas, imaginaba serian las profesionales del ramo (si, el mismo ramo). Decidio entonces darse un homenaje, costara lo que costara, desquitarse los agravios de una vida enajenado.
Siguieron hablando en la barra mientras se tomaban algo. Ella, un gintonic poco cargado, el, otro whysky con hielo, pero esta vez del caro. Ella preguntandole cosas como que que pelicula de Al Pacino le gustaba mas o si no le parecia que Paul Auster estaba sobrevalorado. El evitando hablar para ocultar su timidez innata, nervioso por si entraba algun conocido, intentando no mirarle a las tetas, en una actitud de frialdad que ella confundio como chuleria jamesbondiana.

Animado por otro par de copas claudico a su insistencia y dijo: "Mariano, me llamo Mariano, tengo el piso aqui al lado, te apetece subir y seguimos... charlando?".
Ella tardo un rato en responder, temiendo llevarse otro pollazo adulterado, pero el caso es que Mariano le habia caido bien y era claro que tenia menos de 44 años y no estaba tan mal y no queria arriesgarse a perder un futuro a su lado por no follarselo, por andarse con reservas, por no entregarse.
(FFWD)
Al rato, el se quedo helado cuando a punto de correrse ella le saco de un experto movimiento pelvico la polla del culo y se la empezo a chupar para que se derritiera, buscando con ansias el premio escondido tras el crocanti y el relleno de nata, imitando a la mujer de las nalgas estriadas estiradas que en la pantalla fingia estar disfrutando. Ignorando el palo que siempre le daba cuando le salia seguir jugando a seguir enjuagando.
Espero un abrazo que no llego y cogio el ultimo trozo de la pizza mediana que quedaba en la caja, suyo aprovechando que el se apartaba para inhalar el humo de un cigarrillo negro que le hiciera olvidar el regusto de su beso en la boca con sabor a caca. Tenian que haber pedido la grande... pero temiendo no tener bastante para pagar el servicio sucumbio a la tentacion de la oferta de una botella de fanta naranja de dos litros y una contessa gratis que llego descongelada.

-"Cuanto es?", dijo el, al tiempo que sacaba de la cartera un billete de 20 euros.

Y ella empezo a llorar, tambien gratis y desconsolada. Mientras en la pantalla las desconchadas uñas rojas de la mujer de antes subian y bajaban sobre una polla que podria ser la misma o podria haber cambiado, nunca se fijaba. Solo veia que la miraba a la cara, y en sus ojos vidriosos se veia reflejada.


-"Te vas a acabar eso?", pregunto el, todavia en una nube, apagando la colilla sobre el carton de la tapa, crecido por haberse atrevido a cruzar la raya.

Sus palabras la sacaron subitamente del trance hipnotico del ritmo de la paja acompasada a sus lagrimas y sin mirarle dijo: "toma..." y le tiro lo que todavia le quedaba de pizza sobre la panza. Se levanto de la cama, se vistio resignada y al salir dijo: "son 50, corazon", cruzando su propia raya, harta de seguir siendo utilizada.
El apago la tele, se dio una ducha en la que se le puso duro el orgullo recordando los ultimos veinte minutos. Se apresuro en vestirse para bajar al dicopuf deseando encontrarse con alguien del barrio a quien poder contarselo.
Al llegar, se encontro con un tipo vestido de smoking que, agitado, removia un martini sentado en el taburete habitiual de Mariano mientras miraba el reloj que en su otra mano sujetaba una edicion atrasada del 20 minutos doblada por la pagina de contactos.
Mariano se acerco y pidio lo suyo.
-"Esperaba a alguien?", le pregunto, contrariado por haber perido su silla.
-"Buscaba a Mar...", respondio Magnum, con mirada de derrotado.
-"Amar?", pregunto Mariano en modo eco.
-"Si, amar... ya no...", dijo Magnum, al tiempo que se ponia de pie para terminar su martini de un trago y dar media vuelta camino de la puerta que le devolvia a la realidad del desengaño diario.
-"Mariano!!!", grito entonces el tipo que se cruzo en direccion contraria a su paso, "que haces aqui tan temprano?, que no sabes questa noche cambiaron la hora al horario de verano?"
Y Mariano cayo en seguida en la cuenta de lo que habia pasado, y que habia sido una putada lo de Mar y Magnum, si, pero mas putada esos 50 euros que se podia haber ahorrado...
-"De ver ano vengo yo... no te lo vas a creer..."